Esta tarde hemos disfrutado de la compañía de nuestros voluntarios y de una sesión de juegos de mesa, gracias a «Alimentando emociones», que nos han traído el material y una estupenda coca de llanda que hemos podido compartir usuarios, voluntarios y trabajadores.
Una merienda diferente , que recuerda al hogar, a las abuelas y las madres, que llenaban la cocina de olor a ralladura de limón y azúcar.








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