Disfrutamos de una tarde maravillosa gracias al talento de una voluntaria y su acordeón. Entre nota y nota, nos hizo bailar, reír y disfrutar en un ambiente lleno de alegría y cercanía. La música se convirtió en la protagonista, despertando emociones y recuerdos compartidos. Una actividad muy especial que aportó bienestar, diversión y momentos inolvidables.

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